Tiresias, la hermenéutica de la experiencia


Como bien nos vino a Explicar Carl Jung y sintetizando mucho, el pensamiento humano tiende a confluir en patrones arquetípicos, de modo que  dos comunidades humanas totalmente aisladas, acabarán teniendo manifestaciones similares expresadas de forma distinta según sus particularidades culturales.
Ningún mito tiene como función narrar una historia real, sino intentar hacernos conectar a quien observe el mito con esos patrones universales.

Comienzo éste Blog con un personaje mitológico que siempre me gustó y que le pone nombre al Blog, Tiresias.


  Tiresias tiene dos historias diferentes que llevan a especulaciones en dos sentidos distintos.

Voy a comentar una de ellas,  en la que Teresias vio a la diosa Atenea bañarse desnuda y al ser descubierto la diosa lo dejó ciego.
La cusa del castigo es similar a la que encontramos en la pareja del Génesis, haber hecho algo que no le era permitido hacer. Alguien podría decir que existe una relación directa o una transmisión de la misma idea a lo largo del tiempo, pero en realidad lo que existe es una idea presente en la mente del ser humano, ir más allá del limite que su condición humana tiene establecido.
La mitología griega tiene otros ejemplos como el de Icaro o el de Prometéo.
En el Antiguo Testamento también encontramos otro ejemplo como el de la Torre de Babel, en donde el deseo del ser humano de ir más allá de sus limites y equipararse a Dios es de nuevo la causa de su  fracaso.

También Prometeo acaba asimilándose a Lucifer y lo hace por asociación de ideas.

Algunas versiones de la historia de Tiresias, cuentan que Atenea se apiada de él cuando su madre, la ninfa fue a interceder por su hijo y Atenea le proporciona el don de la profecía, pero la diosa más que un don le aumentó el castigo, porque Tiresias vería ahora y para siempre lo que ningún otro humano debe de ver.
¿A qué ser humano no le apetece tener una cualidad que otros no tengan?  Pero ver el futuro implica  el sufrimiento de observar el resultado del actuar humano y no poder hacer nada.
Se le niega la visión externa pero se le dota de la visión a través de la consciencia, hoy diríamos que conecta con la consciencia colectiva o con los archivos akasicos, para Edipo resulta fundamental, le ayuda a entenderse porque Tiresias comprende las causas de las cosas mejor que nadie.

Las narraciones mitológicas inducen a especular acerca de una realidad supuesta a partir de los elementos de la narración, así Tiresias, liberado de ver físicamente lo que no es más que la realidad ficticia que el hacer humano crea, podemos considerar que  está en un estado de constante introspección y logra entender  la red que entreteje los acontecimientos y puede comprender, él solo, para su desgracia, la manera en la que se construye el destino; esa sería la fuente que le proporciona a Tiresias su capacidad de ver el futuro.
La incapacidad de visión física simbolizaría la abstracción de la consciencia en beneficio del inconsciente.
Más que un mediador entre los dioses y el ser humano, como ocurre con los profetas hebreos, el vidente es abordado por sus visiones y no por mensajes de la divinidad.

Tiresias es el vidente que además consigue comprender la naturaleza humana, él es el hermeneuta completo, a diferencia del gnosticismo de Hermes Trimegisto que termina perdiéndose en misterios metafísicos, la hermenéutica de Tiresias surge de la comprensión y de la experiencia de la naturaleza de las cosas y del ser humano, de su experimentación. Lo que lleva a la otra historia en relación a Tiresias.
En una ocasión Tiresias encuentra dos serpientes copulando y mata a la hembra, y como consecuencia se transforma en mujer; unos años después encuentra de nuevo a dos serpientes en la cópula y mata al macho, recuperando su estado inicial.
Esto le hace excelente para dirimir en la discusión entre Hera y Zeus, acerca de quien disfrutaba más en el sexo, si el hombre o la mujer, y Tiresias contestó que la mujer disfrutaba en un porcentaje de nueve de cada diez,  algo que enfadó a Hera y lo dejó ciego.  La diosa, enfadada constantemente por las aventuras amorosas de Zeus, no admitía que el goce del hombre era menor que el de la mujer, porque eso no justificaba la lascivia de su marido, cuando la sexualidad masculina está motivada más por el deseo que por el placer.
Esto Tiresias lo sabe, también en ésta historia, la mayor característica de Tiresias es la comprensión a través de la experiencia.




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